El PCP-SL y el MRTA pretendieron realizar una agenda negativa que engloba las vinculaciones con el narcotráfico y la contaminación del medio ambiente. A partir de estas acciones, se abre un espacio de mayor intervención de los organismos internacionales que actúan vigilantes frente a las acciones gubernamentales violatorias en materia de derechos humanos.
De acuerdo con Roberto Russell, una de las cuestiones que causa un impacto en la disciplina de las relaciones internacionales es la problemática del cambio de las órdenes mundiales. Entre ellos, el fin de la guerra fría en cuanto a la naturaleza, los escenarios alternativos del orden mundial y los temas relacionados con la agenda global.
La crisis del orden westfaliano se relaciona mayormente con el estado peruano; esto se debe a que el estado deja de ser un actor fuerte dentro del plano internacional, abriendo paso a la cooperación entre estados soberanos, lo cual quita la autonomía y disminuye el control sobre sus procesos políticos, sociales y económicos, ocasionando desempleo, la pobreza, las migraciones y las extensiones tribales. Además, se da un profundo cuestionamiento acerca de la definición de soberanía, las reglas de coexistencia y las instituciones, particularmente el equilibrio de poder, la acción de los grandes poderes en sus áreas de influencia y de guerra.
Por otro lado, el incremento desmesurado del fenómeno subversivo que asoló el país durante décadas ha conllevado hacer promulgaciones de leyes antiterroristas desde el Decreto Legislativo 46 de 1981. La mayoría de ellas se hizo en el gobierno de Fujimori; esta considerable cantidad de normas, que en total son cuarenta, significó un incoherente manejo de la política contrasubversiva y una sistemática presentación de la ley penal como instrumento salvador frente a ello. Más aún, podemos decir que las normas que fueron aprobadas comprenden normas penales, procesales, de ejecución y de derecho penal premial.
En conclusión, el terrorismo sigue siendo una amenaza hacia nuestra sociedad a raíz del periodo de violencia interna que se vivió entre los años 1980 y 2000. Dicha experiencia sirvió como un punto de partida para el logro de sus objetivos actuales: Desarrollar nuevas capacidades para enfrentar a grupos paramilitares, empleando el uso de armamento legalizado por entes internacionales, el uso de herramientas como la cooperación y su presencia a nivel internacional en plataformas multilaterales, regionales y bilaterales. Con la ayuda de estos mecanismos, el Perú está en la capacidad de compartir la experiencia adquirida en relación con la lucha contra entidades subnacionales. Es más, estos grupos subversivos financian de manera continua a partidos políticos, ya que fueron derrotados de manera armada; ahora pretenden ingresar para aplicar la ideología a través de reformas constitucionales.
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